El sábado pasado tuve el inmenso placer de participar en un mercadillo de artesanía en la localidad donde resido, situada en la sierra oeste de Madrid. Aproveché la ocasión para ayudar ante una situación un tanto especial que se está dando en ella.
Hace unas semana nos enteramos de que una empresa eléctrica tiene proyectada la creación de un parque eólico que afectaría gravemente al entorno, dañaría la flora y la fauna local, además de no beneficiar en nada la economía de la comarca.
Por mi parte, y para arrimar mi granito de arena, participé en él, vendiendo por «la voluntad», una selección muy cuidada de libros, sobre todo literatura contemporánea y ensayo científico.
La respuesta fue estupenda, pude recopilar grán cantidad de firmas en contra de la construccion de esta instalación y vendí un importante numero de libros, recabando 190€ entre l@s vecin@s, los cuales se emplearán en sufragar los gastos derivados de la lucha contra el parque eólico.
Ha sido un honor haber podido ayudar, al menos un poquito. Creo que cualquier profesional tiene el deber ético de ayudar a la comunidad donde desarrolla su carrera, ya que de esta depende lo fructífera que será aquella.



Un libro que podría ser de aventuras pero que en realidad es una crónica de guerra en el siglo XVIII.